October 1, 2026

Menos pantallas, más mundo real: más de una década junto a Les Elfes

Les Elfes International Camps ofrece a los jóvenes una experiencia que combina deporte, independencia, convivencia y amistad. En un mundo cada vez más digital, es una oportunidad para desconectarse de las pantallas, conectar cara a cara, ganar autonomía y disfrutar de unas vacaciones con propósito, compartiendo con jóvenes de diferentes países.

Desde hace más de diez años, Escuelas del Mundo trabaja junto a Les Elfes International Camps, una experiencia que combina deporte, disciplina, independencia, amistad y vida en comunidad. En tiempos de exceso de pantallas y vacaciones demasiado largas, estos programas ofrecen algo cada vez más valioso: unas semanas para volver al mundo real, hacer amigos cara a cara y crecer lejos de la rutina académica.

Hace más de una década, en Escuelas del Mundo empezamos a trabajar con Les Elfes International Camps, primero de la mano de Philippe Stettler, su fundador, y hoy continuamos esa relación muy de cerca con Alexandra Stettler.

Les Elfes representa algo que cada vez valoro más: mente sana en cuerpo sano. Deporte, disciplina, independencia, convivencia, amistad y, sobre todo, unas semanas lejos de la rutina académica y de las pantallas.

En un mundo cada vez más digital, estos espacios cobran un valor enorme. Los chicos vuelven a hablar cara a cara, a compartir una mesa, a esquiar juntos, a reírse, competir, equivocarse, ayudarse y hacer amigos de verdad.

Por eso , para nosotros, Les Elfes encaja perfectamente con una idea que venimos promoviendo desde hace tiempo: menos pantallas, más mundo real.

Además, alrededor del programa se ha formado una comunidad muy especial. A lo largo de los años han viajado muchos alumnos de colegios como Roosevelt, Markham y San Silvestre. Eso hace que, con frecuencia, los chicos ya tengan amigos, conocidos o amigos de amigos dentro del grupo.

Es una combinación muy bonita: viajan al extranjero, conviven con jóvenes de otros países y amplían su mundo, pero parten desde Lima con una red social cercana que les da confianza y hace que la experiencia sea aún más divertida.

También me gusta especialmente como una manera inteligente de cortar las largas vacaciones de verano.

Varias semanas sin estructura pueden convertirse fácilmente en demasiadas horas de pantalla, horarios desordenados y poca actividad. Un camp bien organizado les devuelve rutina, deporte, autonomía, convivencia y propósito, sin convertir las vacaciones en una extensión del colegio.

Son semanas para descansar de lo académico, pero no para dejar de crecer.

Esta semana tuvimos la alegría de recibir nuevamente a Alexandra Stettler en Lima y compartir Les Elfes con familias interesadas en este tipo de experiencia. Después de tantos años, sigo viendo lo mismo: los chicos regresan felices, más independientes y con amistades que muchas veces permanecen durante años.

Y eso, al final, también es educación.

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Menos pantallas, más mundo real.