February 6, 2026

Educar en el mundo real: lo que aprendí acompañando a un grupo de estudiantes en el extranjero

Reflexiones desde dentro sobre educación internacional, liderazgo educativo y acompañamiento adolescente

En Escuelas del Mundo creemos desde siempre que la educación internacional va mucho más allá de aprender un idioma o asistir a clases en otro país. Se trata de formar personas, ampliar horizontes y acompañar procesos de crecimiento reales, en contextos reales.

Este año tuve la oportunidad de vivir esa convicción desde dentro, asumiendo directamente el rol de group leader en un programa educativo internacional nuevo y con un grupo numeroso de adolescentes. Estar presente, día a día, acompañando a los alumnos, dialogando con la escuela y conteniendo a las familias, fue una experiencia profundamente reveladora y formativa.

La educación internacional tiene estructura, pero la experiencia es humana

Los programas educativos internacionales bien diseñados cuentan con una fórmula sólida:
reglas claras, objetivos pedagógicos definidos, horarios, actividades estructuradas y un marco institucional que garantiza orden y seguridad.

Sin embargo, cuando uno acompaña a un grupo de adolescentes en el día a día, entiende algo esencial: la experiencia no la vive el programa, la viven las personas.

Los estudiantes no son homogéneos. Cada uno llega con su personalidad, su historia, su nivel de madurez y sus propias expectativas. Y eso convive —a veces con armonía, a veces con tensión— con las normas del colegio y con las expectativas legítimas de las familias.

Alumnos, padres y colegio: intereses distintos, un mismo objetivo

En un programa internacional convergen varios actores, todos queriendo lo mejor, aunque no siempre lo mismo:

●    Los alumnos buscan libertad, exploración, experiencias nuevas y espacios menos estructurados. Es natural: están creciendo, probando límites y descubriéndose.

●    Los padres desean que sus hijos estén cuidados, seguros, contenidos, que aprendan, que se diviertan y que estén felices. Cada familia entiende ese equilibrio de manera distinta.

●    Los colegios necesitan que las reglas se respeten, que la convivencia funcione y que la experiencia sea positiva para toda la comunidad educativa.

El desafío no está en elegir un interés sobre otro, sino en armonizarlos.

El verdadero rol del group leader: equilibrio, criterio y cuidado

El rol del group leader en un programa educativo internacional es mucho más que acompañar físicamente a un grupo. Es un rol de liderazgo educativo.

Implica:

●    Escuchar a los alumnos sin perder autoridad.

●    Contener a las familias con transparencia y criterio.

●    Respetar y colaborar con el colegio anfitrión.

●    Tomar decisiones responsables, incluso cuando no son las más cómodas.

No siempre se puede complacer a todos al 100 %. Educar también es poner límites, anticipar riesgos y actuar con firmeza cuando la situación lo exige. Siempre desde el respeto, el cariño y la mirada puesta en el bienestar a largo plazo.

Cada estudiante es un mundo (y eso es una riqueza)

Una de las grandes confirmaciones de esta experiencia fue constatar, una vez más, que no hay dos alumnos iguales.

Hay jóvenes que se adaptan rápidamente, otros que necesitan más tiempo. Algunos destacan por su responsabilidad, otros por su creatividad o sensibilidad. Algunos expresan su crecimiento de manera evidente; otros lo hacen de forma silenciosa.

Pero todos —sin excepción— están intentando ser felices, pertenecer y encontrar su lugar.

No he encontrado “malos alumnos”, “malos padres” ni “malos profesores”. He encontrado personas con buenas intenciones, que a veces necesitan ajustes para que el engranaje funcione mejor.

El impactoreal de una experiencia educativa internacional

Al final del programa, mi sensación esclara: todos los estudiantes han crecido.

Han ganado independencia, confianza, capacidad de adaptación y una mirada más amplia del mundo. Algunas transformaciones se notan de inmediato; otras se revelan con el tiempo. Así funciona el aprendizaje profundo.

Las experiencias educativas internacionales bien acompañadas dejan huella. No siempre de forma inmediata, pero sí duradera.

Gratitud y compromiso

Quiero expresar un agradecimiento sincero:

●    A las familias, por confiar en Escuelas del Mundo y comprender que educar implica procesos, no solo resultados inmediatos.

●    A la institución educativa anfitriona, por su profesionalismo y apertura.

●    A los alumnos, por su energía, su espontaneidad y por todo lo compartido, incluso en los momentos más desafiantes.

Esta experiencia reafirma nuestra convicción:
educar no es solo transmitir contenidos, es acompañar personas en momentos clave de su desarrollo.

Ese seguirá siendo el corazón de nuestro trabajo.

Lucrecia Forsyth
Directora &Fundadora
Escuelas del Mundo
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